jueves, 18 de octubre de 2012

Blancanieves en el Día Mundial de la Alimentación


El pasado martes 16 de octubre, la FAO (Organización de Naciones para la  Agricultura y la Alimentación) ha celebrado en Río de Janeiro el Día Mundial de la Alimentación. El propósito de esta campaña ha sido el de reivindicar el desarrollo de una agricultura ecológica y sostenible frente a la llamada agricultura industrial. Ésta última es la responsable de utilizar fertilizantes químicos y herbicidas, atentando contra la salud de las personas.
Es interesante ver cómo la FAO ha desarrollado en su denuncia un paralelismo entre los alimentos “envenenados“, producidos de manera industrial, y la famosa manzana envenenada de Blancanieves. Con esta campaña, la entidad nos está alertando para que   no seamos tan inocentes como la protagonista del cuento y para que no nos dejemos engañar por la buena apariencia de los alimentos. Puesto que el personaje utilizado es universal, la  organización asegura que el mensaje sea comprendido por todos y llegue a cualquier parte del mundo.
Se trata de una campaña muy agresiva, ya que utiliza la inocencia de un personaje de cuento para denunciar la falta de seguridad alimentaria mundial. El cóctel está servido.

martes, 16 de octubre de 2012

De adaptaciones, revisiones y omisiones


Es interesante descubrir que Walt Disney se basó para realizar sus películas en cuentos populares europeos recopilados en su mayoría por los hermanos Grimm y por Hans Christian Andersen. Sin embargo, Disney no siempre fue fiel a la narración original, y censuró, adaptó o directamente omitió muchas partes por ser demasiado crueles.

Las versiones originales hablan de forma explícita sobre la muerte, el dolor, la violencia, la venganza y en las que los finales felices brillan por su ausencia. De tal forma, podemos ver que el cuento original de La Sirenita (Andersen: 1837), la protagonista no sufre la metamorfosis humana para casarse con el hombre al que ama, si no que el príncipe se casa con otra mujer, y la Sirenita se lanza al mar, donde se convierte en espuma. De la misma manera que en la primera versión de La Bella Durmiente (Giambattista Basile: Sol, luna y Talía, 1636), ésta no despierta del sueño eterno gracias al beso del  príncipe, sino de los codazos de sus gemelos recién nacidos; sorprendente, ¿verdad? Por otro lado, Disney también modificó el cuento Blancanieves y los siete enanitos, ya que en la versión de los hermanos Grimm (1857), Blancanieves no revive gracias al beso del príncipe, sino a que logra expulsar de su garganta el trocito de manzana que se la había quedado atascado. Además, nos muestra a un protagonista masculino rencoroso y vengativo: debido al mal trato que Blancanieves recibía por parte de la Reina, éste manda confeccionar un par de zapatos de hierro que son calentados al fuego y ordena a la reina ponérselos durante un baile. Ésta baila con ellos hasta caer muerta.

Sabiendo ahora todo esto, me pregunto: ¿Qué hubiera pasado si Walt Disney hubiera seguido fielmente las versiones originales de los cuentos? ¿Veríamos la venganza y la crueldad como algo normal? ¿Seguiríamos soñando con la idea del príncipe azul? ¿De qué manera nos hubieran afectado los finales no felices?